martes, 19 de febrero de 2013
domingo, 17 de febrero de 2013
CUENTOS PARA NIÑOS
CUENTO INFANTIL.
EL CADEJO
El cadejo es el espíritu que cuida el paso tambaleante de los borrachos,
"es un animal en forma de perro, negro, lanudo, con casquitos de cabra y
ojos de fuego". Su trabajo es perseguir o cuidar a los bolos que les gusta
mucho el guaro y se quedan tirados en la calle, según la leyenda hay dos tipos
de cadejos uno malo y uno bueno, el malo es el de color negro, y el bueno de
color blanco. Aunque según las personas que les han visto siempre ven a los
dos, pero siempre el negro mas inquieto y distante y el bueno echado cerca de
la persona, resguardándola del cadejo malo
Hay que tener cuidado aunque sea un espíritu protector porque al beber
demasiado y muy frecuente, "el Cadejo lo puede trabar, pues si se lo
encuentra a uno tirado y le lame la boca, ya lo jodió para siempre, pues
entonces uno jamás se compone". El Cadejo acostumbra seguir por nueve días
al hombre al que le lamió la boca y no lo deja en paz.
El Sombrerón
El sombreron es otra de las leyendas que
están muy arraigadas en las costumbres y tradiciones de Guatemala,…. Un día,
como a las seis de la tarde, aparecieron en la esquina de la casa de Celina
cuatro mulas amarradas. Pasaron por allí dos vecinas y una de ellas dijo: "¡Qué
raro! ¿No serán las mulas del sombrerón?". "¡Dios nos libre!"
dijo la otra, y salieron corriendo.
A esa hora, Celina comenzaba a dormirse porque ya se sentía muy cansada.
Entonces comenzó a oir una música muy bonita y una voz muy dulce que decía:
"eres palomita blanca como la flor de limón, sino me das tu palabra me
moriré de pasión"
Desde ese día, todas las noches, Celina esperaba con alegría
esa música que sólo ella escuchaba. Un día no aguantó la curiosidad y se asomó
a la ventana y cual siendo la sorpresa, ver a un hombrecillo que calzaba
botitas de piel muy brillante con espuelas de oro, que cantaba y bailaba con su
guitarra de plata, frente a su ventana.
Desde entonces, Celina no dejó de pensar en aquel hombrecito.
Ya no comía, sólo vivía esperando en momento de volverlo a escuchar. Ese
hombresito la había embrujado.
Al darse cuenta los vecinos, aconsejaron a los padres de
Celina que la llevaran a un convento para poderla salvar, porque ese hombrecito
era el "puritito duende". Entonces Celina, fue llevada al convento
donde cada día seguía más triste, extrañando las canciones y esa bonita música.
Mientras tanto el hombrecito se volvía loco, buscándola por todas partes. Por
fín la bella Celina no soportó la tristeza y murió el día de Santa Cecilisa. Su
cuerpo fue llevado a la casa para velarlo. De repente se escuchó un llanto muy
triste. Era el sombrerón, que con gran dolor llagaba a cantarle a su amada:
"ay...ay... mañana cuando te vayas voy a salir al camino para llevarte el
pañuelo de lágrimas y suspiros".
Los que vieron al sombrerón cuentan que gruesas lágrimas
rodaban mientras cantaba: "estoy al mal tan hecho que desde aquí mi amor
perdí, que el mal me parece bien y el bien es mal para mi". Toda la gente
lloraba al ver sus sufrimiento. Y cuentan que para el día de Santa Cecilia,
siempre se ven las cuatro mulas cerca de la tumba de Celina y se escucha un
dulce canto: "corazón de palo santo ramo de limón florido ¿por qué dejas
en el olvido a quien te quiera tanto?"
Y es que se cuenta que el sombrerón nunca
olvida a las mujeres que ha querido.
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